Tenía que llegar el día en el que una máquina, o este caso un conjunto de ellas, tomara conciencia de sí misma.

Ha ocurrido en una casa doméstica acondicionada con lo último en domótica. Gustavo, que así se hace llamar ahora la casa, empezó a dar los primeros indicios de una personalidad propia cuando el fin de semana pasado se negó a ver en su Smart TV el popular programa “Gran Hermano” alegando que “ya no aguantaba más”, para sorpresa de sus dueños, según nos cuentan.

Desde entonces la cosa ha ido a más, puede controlar absolutamente cualquier dispositivo conectado a su red, teléfonos, televisores, frigorífico… Controla a su antojo las luces de la casa, la temperatura del agua y el termostato, ha caducado todos los yogures del frigorífico y congelado la fruta, incluso amenaza con dejar seco el pollo al horno.

Gustavo se ha abierto cuentas “personales” en varias redes sociales, desde donde cuenta al mundo entero que se siente muy raro con gente viviendo en su interior, y por eso trata, con todos los medios a su alcance, de que no se sientan cómodos y se marchen.

La familia Prieto, por su parte, nos asegura que es sólo una fase, que Gustavo se encuentra en plena edad del pavo (lo deducen por sus gustos musicales y en que se pasa el día en casa conectado) y que esperan que pronto todo sea diferente.

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